El Consejo General de COF lanza la sexta acción de su ‘Plan Estratégico para Desarrollo de la Atención Farmacéutica’, centrado en trastornos del ánimo y en el que se han inscrito 7.700 farmacéuticos
Gema Suárez Mellado. gsuarezm@correofarmaceutico.com 16/03/2009
Entre un 30 y un 60 por ciento de los pacientes en tratamiento con antidepresivos o ansiolíticos abandona la terapia sin conocimiento del médico, debido a los efectos adversos, a la creencia de que no se necesita medicación o a la falta de información, entre otros motivos. Más datos: el 40,5 por ciento de los casos de abandono se produce durante los dos primeros meses de tratamiento y el resto en la fase de mantenimiento.
Otra realidad es el abuso y la prolongación de las terapias con psicofármacos más allá de lo marcado por el prescriptor, generando, en el caso de los ansiolíticos, dependencia en quienes los consumen.
Para evitar estas situaciones de abuso y abandono terapéutico en depresión y ansiedad, desde el Consejo General de COF se llama a la intervención conjunta del médico y del farmacéutico para hacer un seguimiento del paciente en su propio beneficio. Con esta idea el Consejo ha lanzado la sexta acción de su Plan Estratégico para el Desarrollo de la Atención Farmacéutica, centrado en los psicofármacos para los trastornos del ánimo. Como en anteriores acciones (ver resumen en tabla inferior), también en ésta se ha elaborado una completa documentación, a la que ha tenido acceso CF, donde se hace un repaso de los aspectos generales de la dispensación, el tratamiento farmacológico y no farmacológico y consejos para el paciente y para los farmacéuticos.
Carmen Peña, secretaria general del Consejo, y fuentes del Departamento Técnico que han elaborado la guía defienden la necesidad de establecer vías de comunicación entre ambos profesionales para fomentar el buen uso de los psicofármacos e insisten en la importancia de ofrecer a pie de mostrador una adecuada información al inicio del tratamiento y en las terapias crónicas.
Vicente Baos, coordinador del Grupo de Utilización de Fármacos de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc), afirma que la idea de colaboración del Consejo es “una buena declaración de intenciones”, pero es difícil llevarla a la práctica. “El abordaje de la retirada gradual de las benzodiacepinas es algo muy complejo, pues cuando se le pide al paciente que deje los fármacos se niega, pues piensa que no podrá dejarlos”. “Otra cosa -continúa-, es la detección de pacientes que están en esta situación algo que requiere un análisis personalizado para ver cómo reconducir el problema”. Para este médico lo ideal sería que existieran protocolos de actuación conjunta, pero no es muy optimista en que se hagan.
En cualquier caso, defiende que la principal aportación del farmacéutico es la detección del consumo crónico de ansiolíticos sin control, informar de que el uso de estos fármacos debe ser siempre limitado, no hacer nunca recomendaciones generales sobre estas terapias y realizar un buen seguimiento para la ver efectos adversos.
Fitoterapia
Desde el Departamento Técnico del Consejo también se apunta otro problema: el consumo de fitoterapia para tratar la ansiedad y la depresión. “El farmacéutico -aconseja- sólo podría recomendar plantas medicinales si el trastorno es banal, transitorio y de corta duración. Si hay un diagnóstico y un tratamiento hay que abstenerse para evitar posibles interacciones”. Por poner un ejemplo, el hipérico hay que dejar de tomarlo unas semanas antes de iniciar un tratamiento con antidepresivos porque pueden interactuar.
Lo que sí puede recomendar el farmacéutico es la adopción de ciertas medidas higiénico-dietéticas que pueden mejorar el estado de salud del paciente. Entre las recomendaciones dietéticas en la guía elaborada por el Consejo destacan consumir productos con mayor concetración de grasas poliinsaturadas omega 3 (pescados azules, espinacas, repollo, brécol o avellanas), incluir en la dieta alimentos ricos en vitaminas del grupo B (cereales integrales, frutos secos, levadura de cerveza, verduras de hoja, manzanas o peras), triptófano (leche, queso, huevos, pollo, pavo o soja), calcio e hidratos de carbono.
1. ¿Qué es la ansiedad?
Es una experiencia humana universal y un mecanismo de adaptación ante situaciones que suponen peligro, pero cuando la respuesta es excesiva o aparece ante situaciones mínimas es obligatorio consultar con un agente sanitario para abordarlo convenientemente.
2. ¿Cómo actuar ante una crisis de ansiedad?
Es importante tranquilizarse, intentar hacer respiraciones profundas y muy lentas, respirando con una bolsa, de la siguiente forma:
- Inhalar lentamente aire por la boca, intentando llenar de aire el abdomen, como si fuera un globo y luego el pecho.
- Retener el aire lentamente en los pulmones y contar lentamente hasta cuatro.
- Espirar el aire suavemente por la boca.
- Hacer una pausa de tres o cuatro segundos.
- Volver al inicio, empleando el mismo tiempo para la inhalación que para la exhalación.
3. ¿Cómo utilizar los ansiolíticos/hipnóticos?
La duración del tratamiento debe ser tan corta como sea posible, sin exceder 8-12 semanas, incluyendo el periodo de disminución de dosis.
El uso prolongado puede conducir al desarrollo de dependencia física y psíquica, aumentando su riesgo con el incremento de la dosis y la duración.
Existe un incremento en la tolerancia a la acción hipnótica después de varias semanas de tratamiento.
4. ¿Qué debo saber sobre la seguridad del tratamiento?
El alcohol aumenta la toxicidad de los ansiolíticos, por lo que no se debe consumir.
Los ansiolíticos producen alteraciones psicomotoras y pueden alterar la capacidad para conducir o utilizar maquinaria, sobre todo al inicio del tratamiento. Puede darse el caso de que aparezca comportamiento complejo y sonambulismo sin conciencia de ello; en este caso hay que consultar al médico o al farmacéutico.
Fuente: Correo farmacéutico