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Fitoterapia: una década de grandes avances

En próximas fechas se cumplen los primeros diez años del Centro de Investigación sobre Fitoterapia (Infito), nacido con el fin de contribuir, a través de un espacio de encuentro entre los profesionales de la salud, los investigadores y la sociedad, a que la fitoterapia sea reconocida en nuestro país como una opción terapéutica válida y con todas las garantías científicas.

En el momento en que Infito inició su andadura a finales de 1998 predominaba la idea en el ámbito sanitario y en la población, de que las únicas bases que sustentan el empleo de fitopreparados son las relativas a su uso tradicional, no pudiendo ser incluidos, por tanto, en la categoría de medicamentos. ¿Ha cambiado en algo la situación en estos diez años? La respuesta no puede ser más que afirmativa, a pesar de que la fitoterapia no esté aún totalmente ubicada en el lugar que le corresponde. Las razones por las que podemos hablar de un optimismo relativo ante los avances realizados son múltiples y de diversa índole.

En primer lugar, tras un largo y laborioso proceso se publicó el Real Decreto 1.345/2007, que adapta a la legislación española la directiva 2004/24 de la Unión Europea (trasposición de la Directiva 2004/27/CE) y en el cual se establece la normativa relativa a los preparados de plantas que pueden ser considerados como medicamentos, de exclusiva dispensación en oficinas de farmacia, distinguiéndolos de los medicamentos tradicionales a base de plantas, sin indicación terapéutica y sujetos a venta libre.

Esta última década, además, ha sido testigo de la aparición de nuevas sociedades científicas, como la Sociedad Española de Fitoterapia (Sefit), que están realizando una más que significativa contribución en el ámbito científico, junto con la activa Sociedad Asturiana de Fitoterapia (SAF), decana en este campo. Igualmente cabe destacar la creación de Sociedad Española de Ginecología Fitoterápica (Segif), dirigida al empleo de la fitoterapia en la mujer basado en evidencias científicas. Esta preocupación por los medicamentos fitoterápicos y su uso en la población femenina ha encontrado también eco en otras sociedades científicas, como la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM) a través de la creación de un activo grupo de trabajo de Fitoterapia en Ginecología.

Avances en formación
En lo que respecta a la formación universitaria de pregrado ha tenido lugar un importante avance, ya que la fitoterapia ha sido implantada, por el momento, como asignatura optativa de amplísima aceptación entre el alumnado, en la totalidad de las facultades de Farmacia de nuestro país, estando ofertada, además, en dos facultades de Medicina. En lo que se refiere al postgrado, se están impartiendo cursos presenciales y virtuales para obtener el título de máster.

Lo que tampoco se puede perder de vista es la gran importancia que posee para la labor diaria del farmacéutico la creación en estos últimos años de las vocalías de Plantas Medicinales en numerosos colegios, siguiendo la senda del de Barcelona, pionero en este campo.

A todo lo anterior se añade el hecho de que en esta última década se han multiplicado las publicaciones científicas en revistas de alto valor científico de ensayos clínicos que evalúan el valor terapéutico de distintos productos fitoterápicos, dotando a su empleo de la deseada validación científica. En este contexto, Infito ha aportado sus pequeños granos de arena, materializados en la publicación de cinco monografías que sirven de apoyo en la labor diaria de los farmacéuticos, en la realización de encuestas poblacionales y en la elaboración de guías informativas sobre el uso de racional de distintos medicamentos fitoterápicos.

Sin embargo, a pesar de los avances conseguidos, queda un importante camino por recorrer, en el que es totalmente imprescindible aunar los esfuerzos de todos aquellos que nos encontramos implicados en el objetivo de que la fitoterapia ocupe el lugar que le corresponde en la terapéutica del siglo XXI.

En próximas fechas se cumplen los primeros diez años del Centro de Investigación sobre Fitoterapia (Infito), nacido con el fin de contribuir, a través de un espacio de encuentro entre los profesionales de la salud, los investigadores y la sociedad, a que la fitoterapia sea reconocida en nuestro país como una opción terapéutica válida y con todas las garantías científicas.

En el momento en que Infito inició su andadura a finales de 1998 predominaba la idea en el ámbito sanitario y en la población, de que las únicas bases que sustentan el empleo de fitopreparados son las relativas a su uso tradicional, no pudiendo ser incluidos, por tanto, en la categoría de medicamentos. ¿Ha cambiado en algo la situación en estos diez años? La respuesta no puede ser más que afirmativa, a pesar de que la fitoterapia no esté aún totalmente ubicada en el lugar que le corresponde. Las razones por las que podemos hablar de un optimismo relativo ante los avances realizados son múltiples y de diversa índole.

En primer lugar, tras un largo y laborioso proceso se publicó el Real Decreto 1.345/2007, que adapta a la legislación española la directiva 2004/24 de la Unión Europea (trasposición de la Directiva 2004/27/CE) y en el cual se establece la normativa relativa a los preparados de plantas que pueden ser considerados como medicamentos, de exclusiva dispensación en oficinas de farmacia, distinguiéndolos de los medicamentos tradicionales a base de plantas, sin indicación terapéutica y sujetos a venta libre.

Esta última década, además, ha sido testigo de la aparición de nuevas sociedades científicas, como la Sociedad Española de Fitoterapia (Sefit), que están realizando una más que significativa contribución en el ámbito científico, junto con la activa Sociedad Asturiana de Fitoterapia (SAF), decana en este campo. Igualmente cabe destacar la creación de Sociedad Española de Ginecología Fitoterápica (Segif), dirigida al empleo de la fitoterapia en la mujer basado en evidencias científicas. Esta preocupación por los medicamentos fitoterápicos y su uso en la población femenina ha encontrado también eco en otras sociedades científicas, como la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM) a través de la creación de un activo grupo de trabajo de Fitoterapia en Ginecología.

Avances en formación
En lo que respecta a la formación universitaria de pregrado ha tenido lugar un importante avance, ya que la fitoterapia ha sido implantada, por el momento, como asignatura optativa de amplísima aceptación entre el alumnado, en la totalidad de las facultades de Farmacia de nuestro país, estando ofertada, además, en dos facultades de Medicina. En lo que se refiere al postgrado, se están impartiendo cursos presenciales y virtuales para obtener el título de máster.

Lo que tampoco se puede perder de vista es la gran importancia que posee para la labor diaria del farmacéutico la creación en estos últimos años de las vocalías de Plantas Medicinales en numerosos colegios, siguiendo la senda del de Barcelona, pionero en este campo.

A todo lo anterior se añade el hecho de que en esta última década se han multiplicado las publicaciones científicas en revistas de alto valor científico de ensayos clínicos que evalúan el valor terapéutico de distintos productos fitoterápicos, dotando a su empleo de la deseada validación científica. En este contexto, Infito ha aportado sus pequeños granos de arena, materializados en la publicación de cinco monografías que sirven de apoyo en la labor diaria de los farmacéuticos, en la realización de encuestas poblacionales y en la elaboración de guías informativas sobre el uso de racional de distintos medicamentos fitoterápicos.

Sin embargo, a pesar de los avances conseguidos, queda un importante camino por recorrer, en el que es totalmente imprescindible aunar los esfuerzos de todos aquellos que nos encontramos implicados en el objetivo de que la fitoterapia ocupe el lugar que le corresponde en la terapéutica del siglo XXI.

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Plantas medicinales Incremento del uso de fármacos vegetales .

fitoterapia-farmacia

El uso terapéutico de plantas es cada vez más común pero muchos desconocen que pueden producirse interacciones con otros fármacos.

Natural sí, inocuo no. El uso de plantas medicinales con fines terapéuticos (fitoterapia) es cada vez más habitual. Sin embargo existe una predisposición a creer que por ser naturales no producen efectos adversos. Esto sin embargo no siempre es cierto. Los medicamentos de origen vegetal pueden producir interacciones con otros fármacos, y así, disminuir o potenciar su efecto.

Por eso es recomendable que se consulte con el médico su utilización, sobre todo, si se tiene alguna patología o se está tomando otro tipo de tratamiento.

El problema está en que ni el usuario, ni tampoco el médico, están aún muy acostumbrados a tener en cuenta este factor. Como lo explica Antonia Luque, médico del centro de salud La Laguna, “nuestros pacientes no nos comentan que toman plantas medicinales y nosotros, como profesionales de la salud, tampoco solemos preguntarlo. Estos remedios han tenido siempre una connotación de inocuidad, lo que hace que ni el consumidor ni el médico le suela dar mucha importancia”. Luque reseñó que los profesionales no tienen una formación en este aspecto, lo que dificulta la cuestión, a la vez que señaló la importancia de que esta situación se corrija.

Por otro lado, aunque existe una regulación de estos fármacos, aún queda mucho por hacer. Hay que tener en cuenta que al hablar de plantas medicinales nos referimos a aquellas que tienen uso terapéuticos demostrado y están por ello calificadas como medicamentos y, por tanto, tienen que venderse en farmacias. La lista de fármacos naturales de este tipo, de hecho, crece casi a diario. Así lo señala por su parte la farmacéutica Lucía Sáenz, de los laboratorios Arkopharma, especialista en plantas medicinales, que pone por ejemplo el caso de la cáscara sagrada “que se utiliza como laxante y se vendía en herbolarios pero ahora es de venta obligatoria en farmacias”. A pesar de esto, como añade, no son medicamentos que precisen receta, salvo dos o tres, a lo que se suma, reiteró, que “existe un gran desconocimiento por parte de los médicos”.

Por este motivo, porque no hay una formación específica sobre plantas medicinales ni en Farmacia ni en Medicina, destacó que una de las labores que realiza Arkopharma es la formación en la materia: “es un problema contra el que luchamos a diario; estos medicamentos tienen menos efectos secundarios que los de síntesis, pero no son inocuos”.

Los farmacéuticos gaditanos que venden plantas medicinales, que no son todos, por su parte señalan que han notado un incremento de la demanda. También insisten en el desconocimiento por parte del usuario: “muchos lo toman porque se lo recomienda una amiga y no tienen en cuenta el estar tomando otros medicamentos. Intentamos informar a los pacientes y redirigirlos a su médico cuando es preciso”, declara Miguel Ángel Mozo.

En cuanto al tipo de plantas medicinales de consumo más común, lo son fundamentalmente las utilizadas para el insomnio, las de efecto tranquilizante, así como las adelgazantes y laxantes. Junto a estas empiezan a utilizarse las destinadas a otras patologías, como los resfriados, de uso más habitual en otros países europeos. Plantas que demuestran ser efectivas en la prevención y tratamiento de afecciones respiratorias .

El estudio más reciente que existe en España (2007), publicado por el Centro de Investigación en Fitoterapia Infito, señala que un 33% de los españoles consume plantas medicinales, de los cuales, un 71% son mujeres. La mayoría, están satisfechos con su utilización.

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La cosmética BIO llega a las farmacias

Las más partidarias de cambiarse a un cosmético natural son las mujeres de entre 35 y 44 años, las residentes en el Sur y en Levante.

El auge de lo biológico llega a la cosmética de venta en farmacias. La mayoría de las mujeres prefiere un cosmético de origen natural a otro de origen sintético, según una encuesta del Centro de Investigación sobre Fitoterapia (INFITO). En la encuesta, realizada este mes entre 540 mujeres de toda España, se revela que el 73 % es más favorable a los cosméticos con ingredientes naturales a los de procedencia ‘química’.

El 82 % de las encuestadas manifiesta que cambiaría su cosmético actual por uno con componentes basados en plantas de cultivo biológico. Las más partidarias del cambio son las mujeres de entre 35 y 44 años, las de clase alta y media-alta, las residentes en el Sur (67 %), en el Levante (66 %) y en Barcelona (69 %). Las españolas se revelan, de ese modo, más interesadas que las francesas por la incorporación de la fitoterapia de calidad a la cosmética. Una encuesta similar realizada en junio del año pasado en el país vecino mostraba que sólo el 54 % prefería un cosmético natural a uno químico y un 43 % se mostraba dispuesta a cambiar el suyo. Respecto a la actitud de los hombres, la mitad de encuestadas cree que éstos, en general, son proclives a la cosmética natural, aunque una cuarta parte discrepa.

“Las plantas medicinales han formado parte de la cosmética durante muchos años pero la exigencia de una certificación de control de la calidad de estos productos debe ser similar a la de los fármacos de origen natural”, explica Concha Navarro, catedrática de Farmacología de la Universidad de Granada y presidenta de INFITO. El certificado Ecocert es el único reconocido por la Unión Europea que garantiza que la formulación contenga ingredientes naturales de origen biológico y cuya fabricación sea respetuosa con el medio ambiente.

Más de la mitad de las mujeres (el 56 %) dice leer la composición de los cosméticos que compra y conoce, aunque sea a grosso modo, sus ingredientes principales. Las que más lo hacen son quienes tienen entre 45 y 54 años. Este conocimiento de las españolas es superior al de las francesas: sólo el 31% confesaba mostrar interés por lo que contienen los cosméticos.

Sin embargo, es el farmacéutico, que ha estudiado las plantas medicinales en su formación académica quien mejor puede asesorar. “Las plantas medicinales tienen muchas posibilidades de aplicación terapéutica y cosmética para la piel y, al igual que ocurre con los medicamentos elaborados a partir de plantas medicinales, el farmacéutico puede ser un buen asesor en cuanto a la utilización de estos cosméticos que contienen extractos o compuestos obtenidos de las mismas”, añade la profesora Navarro.

Un estudio realizado el pasado mes de enero por INFITO entre 1800 entrevistados revelaba que un tercio de los españoles es consumidor habitual de plantas medicinales. El análisis de las respuestas sobre dermatología, que se ha realizado coincidiendo con la encuesta sobre cosmética, señala que el 7 % de ellos emplea preparados naturales para la piel. Gallegos y madrileños son los más favorables a los mismos (el 10 % de los consumidores habituales en ambos casos), mientras que en Andalucía el uso es mínimo (2 %).

Fuente: pmfarma.com

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Tres millones de españoles consumen plantas medicinales para dormir

Preparados dispensados en farmacia como la Amapola de  California , la Pasiflora y la Valeriana han demostrado su eficacia y seguridad para vencer el insomnio.

Entre el 8 y el 10% de la población sufre insomnio crónico. Sin embargo la cifra de quienes tienen problemas para dormir en periodos de tres o cuatro semanas, lo que se conoce como insomnio transitorio, se eleva hasta el 30 ó 40% de la población. Esta circunstancia es especialmente frecuente ahora, con la llegada del otoño. Por ello, los expertos recomiendan mantener unos hábitos adecuados para dormir bien pero desde Infito (Centro de Investigación sobre Fitoterapia) además, abogan por el uso de plantas medicinales para conciliar el sueño.
Las benzodiazepinas (fármacos de síntesis recomendados para conciliar el sueño y combatir el insomnio) son recomendables para casos de insomnio crónico pero cuando se trata de insomnio transitorio los miembros de Infito pretenden promocionar el uso de plantas medicinales aún más. Y decimos aún más porque según una encuesta realizada por esta asociación, más de tres millones de españoles consumen plantas medicinales para el insomnio.

En los casos de insomnio pasajero hay muchos preparados de plantas medicinales en la farmacia que pueden ayudar a conseguir un sueño de calidad y que pueden utilizarse durante largos periodos de tiempo ya que no producen ningún tipo de dependencia; lo que si ocurre con muchos fármacos de síntesis‘, comenta Concha Navarro, catedrática de farmacología y presidenta de Infito que recuerda que aunque estamos hablando de plantas no hay que olvidar que éstas son medicamentos, por eso deben adquirirse en la oficina de farmacia con la aprobación del farmacéutico y no en ningún otro canal de distribución.

Hay tres plantas que son especialmente útiles para el insomnio -explica Teresa Ortega, profesora de farmacología y vicepresidenta de Infito- que son la Amapola de California, muy eficaz para aliviar la ansiedad y conciliar el sueño, la Pasiflora, que prolonga las fases del sueño profundo y evita los despertares nocturnos y la Valeriana, de reconocidas propiedades desde la antigüedad‘. Pero aunque estas son las más utilizadas, existen otras muchas plantas que combaten el insomnio como la tila, la lavanda, la amapola común o el espino albar, cada una con unas características específicas para uno u otro paciente.

No obstante, recalca Ortega, ‘lo importante es conocer la procedencia de las plantas que se consumen, comprobar que son fiables y eficaces y para hacerlo, nada mejor que dejarse aconsejar por el farmacéutico‘. Y precisamente el farmacéutico tendrá a partir de ahora un poco más fácil asesorar a los usuarios sobre plantas medicinales ya que aunque este colectivo posee formación específica en farmacología, Infito, en colaboración con el Instituto de Investigaciones del Sueño, acaba de publicar la V Monografía sobre Plantas Medicinales para el Insomnio para que sirva de guía a médicos de Atención Primaria  y boticarios.

Pero el uso de estas plantas medicinales para el insomnio no severo está avalado, además, por profesionales médicos. Así lo corrobora el doctor Diego García Borreguero, director del Instituto de Investigaciones del Sueño cuando admite que ‘la utilización de plantas medicinales de dispensación farmacéutica (que se obtienen en la farmacia) constituye uno de los remedios de primera elección ante los cuadros de insomnio leves o moderados‘.

La misma opinión la comparten también psicólogos como Yolanda de la Llave, del Instituto de Investigaciones del Sueño, quien reconoce que situaciones de estrés y ansiedad pueden desencadenar cuadros de insomnio. Para evitarlo, la experta no duda en recomendar el consumo de plantas medicinales si bien señala que, además de un tratamiento fitoterápico, los pacientes con insomnio transitorio deben efectuar un cambio en sus hábitos de higiene del sueño tales como practicar ejercicio físico al atardecer, practicar técnicas de relajación o no dormir a horas que no son las adecuadas.


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