Algunos estudios han demostrado la actuación del A.H.C en la regulación del peso corporal y del apetito.
Según éstos, el AHC actúa inhibiendo la producción hepática de la enzima ATP-citrato liasa, que juega un papel clave en la transformación de los azúcares en triglicéridos y lipoproteínas de baja densidad (LDL).
De esta forma, produce una ralentización de la producción y del almacenamiento de la grasa procedente del metabolismo de las proteínas y de los azúcares.
En definitiva, el A.H.C. permitiría una disminución del peso corporal y de las células grasas. Asimismo, reduciría el consumo alimenticio, las ganas de ingerir azúcar y la síntesis de colesterol… Confío en que con todos estos trucos la cuesta de enero se vaya a encarar de mejor manera


