A los medios de comunicación no les ha hecho falta mucho tiempo para rellenar sus páginas y minutos con noticias relacionadas con el síndrome post vacacional. Es un tópico del mes de septiembre, al igual que los catarros. Además, esta temporada la alerta está más al máximo que nunca, ante la posibilidad de que un simple catarro derive en una gripe, y que esta gripe se confunda con la gripe A.
Pero empecemos por el principio. El martes mencionábamos el caso de los niños y el síndrome post vacacional, pero los adultos somos su víctima favorita. El cuadro del estrés postvacacional se compone de estrés, fatiga, cansancio, irritabilidad, dificultad para concentrarse, nauseas, insomnio, sentimiento de tristeza, sudoración excesiva o problemas estomacales. Y a ellos se le suman los catarros.
Los catarros causan más consultas médicas que cualquier otra dolencia. La revista Time publicó en una ocasión una estadística que afirmaba que una persona que viva 75 años llega a padecer unos 200 catarros y gripes.
Principalmente, los catarros emergen porque nuestro sistema inmunológico se encuentra debilitado. Para los virus es más fácil actuar en un terreno ya dañado que en uno que esté completamente sano, por ello cuidarse es fundamental. Y ¿cómo?
Muchos expertos se han fijado en las abejas. Elaboran una sustancia llamada própolis como medio de defensa frente al medio externo a partir de las resinas que segregan los brotes de ciertos árboles y que mezclan con cera, polen y secreciones salivares. Se ha demostrado que el própolis es un perfecto aislante térmico y producto inmunológico para protegernos de los catarros y sus efectos, como son la irritación de la garganta y la mucosidad. Pero no hace falta que acudas a los paneles de abejas para conseguirlo, porque lo puedes encontrar en spray nasal o en pastillas.
En resumen, que ser precavido siempre vale por dos, así que hay que cuidar bien el organismo y mantenerlo sano y fuerte para que pueda protegerse de cualquier ataque externo que nos lleve directos a pasar tres o cuatro días en la cama, con fiebre y con sopas calientes.




